GUTI Y SU NUEVO RELEASE " ROMPECORAZONES "

“Me rompieron el corazón muchas veces y, ahora, está bueno poder romper corazones con mi música.”
La segunda edición impresa de DJ Mag Latinoamérica tuvo a Guti entre sus filas. Recordamos lo que hablamos con el argentino radicado en Europa:

A cinco años de haber emigrado a Europa, Guti vive un excelente presente. Con uno de los actos en directo más requeridos en el mundo entero, se dio el lujo de lanzar nuevo álbum y sello discográfico.
Dime dónde andabas y te diré cuanto has cambiado…

La historia de Guti no tiene nada que ver con aquellos típicos cuentos donde el artista se crió jugando con sintetizadores, al ritmo de Vangelis o Alan Parsons. El camino que recorrió para llegar al lugar que ocupa hoy en día fue completamente distinto.
Bautizado Gabriel por sus padres -“Gabo” para todos-, la música entró en su vida por otro lado. El rock se apoderó de sus ratos libres y, gracias a un excelente dominio del teclado, lo llevó a dar sus primeros pasos en los terrenos profesionales de la música tocando en bandas importantes de la Argentina.
5 años después de la transición hacia la música electrónica, viviendo en Barcelona y disfrutando de un presente inmejorable, todo eso parece muy lejano. “Conocí la música electrónica, haciendo un tour con mi banda de rock por la costa argentina. Me llevaron a un club y escuché por primera vez”, se acuerda.

NI BLANCO NI NEGRO

“La música electrónica no me aportaba nada. Cuando la descubrí, era el momento del progressive house, del trance… Eso, a mí, no me gustaba”, explica. “Después, me conecté con lo que estaba pasando en Europa, donde había muchos músicos haciendo música electrónica. ¡Músicos buenísimos! Era gente muy talentosa haciendo una música que yo ni siquiera sabía que existía. Eso fue lo que me conectó. Cuando pude ver que no era un blanco y negro.”
Todo se fue dando a medida que crecía su desencanto con el rock. “Lo de la banda fue buenísimo cuando se dio y cómo se dio. Me pasaron un montón de cosas buenísimas, pero no tenía que ver con quién era yo. Eso no era la realidad”, recuerda. “Había un lugar donde me sentía más cómodo conmigo.” Mientras el rock perdía terreno, nacía Guti. Un álter ego que, sin saberlo, iba a terminar por convertirse en uno de los personajes más buscados de la escena.
Antes de irse a vivir a Europa, en uno de los primeros viajes que realizaba en el año 2007, realizó una colaboración con Damian Schwartz, DJ y productor español de padres argentinos. “En uno de los viajes que hago a Europa, conozco a Damian y hacemos esta colaboración. Él la firma con una discográfica alemana y le va muy bien. La empiezan a tocar (Ricardo) Villalobos y (Loco) Dice todo el tiempo y, de pronto, Dice la pone en una de sus compilaciones. Ahí empecé mi relación con él”, cuenta. Esa colaboración, que había logrado colarse en la compilación “The Lab” de Loco Dice, era “Salsón”.
“Primero, me contactó por mail: ‘Voy a poner tu tema en mi compilación. Me encanta’, me dijo. Después, me preguntó si tenía más música. Yo no tenía pero le dije que sí. Me metí unas dos semanas en el estudio e hice más canciones. Se las mandé y terminó siendo el material con el que hice mi primer disco en Desolat. Se dio todo así. Fue muy loco”, describe. En el momento que su álbum “Las Cosas Que No Se Tocan” salía por Desolat –corría el año 2009-, él seguía siendo el tecladista de la banda de rock argentina Intoxicados. “Me despedí del rock a lo grande. Fue en Cosquín Rock –uno de los show más importantes del rock argentino-, ante unas 40 mil personas. Fue un show buenísimo. Ahí me di cuenta que, mejor despedida que esa, no iba a tener.” Esa misma semana, nos confiesa, Loco Dice le había ofrecido un lugar en Alemania para probar suerte. “Una vez que terminó el show, le dije a los chicos que no iba a volver nunca más, y me fui.”
Allí, Guti comenzó a ser Guti.

OTRA PERSONA

“Todo lo que era súper importante para mí, de pronto, se convirtió en otra vida. De alguna manera, soy otra persona”, nos confiesa. Se emociona pensando en su situación actual. “Vivo para crear”, festeja. El hecho de levantarse con el único objetivo de ir al estudio, grabar y crear música es, para él, algo “ridículo y genial”. Y, encima, toca por todo el mundo. “El año pasado hice más de 150 shows en unos setenta y pico de países”, nos aclara y agrega: “¡Es una locura! Y así lo vivo… Llego a casa, descanso y me vuelvo a ir de viaje. Todo el tiempo así, desde hace cuatro años.”
Al parecer, el ritmo de vida europeo le sentó bien. “Estar acá me hizo encontrarme como músico y como persona.” Otra de las cosas que destaca de su estadía en Europa, tiene que ver con el trato de la gente. “Todo el mundo te trata increíble. Les caés bien a todos porque les gusta tu música. Eso es impresionante,” nos explica. Y hay un dato que nos hace entender un poco más su bienestar actual: “Cuando me fui de Argentina me habían cortado el gas, la luz… Venía medio difícil. Acá no me preocupo por nada. Solo tengo que ser creativo.”
Guti se enorgullece por lo que logró en estos últimos cinco años. Con 28 años, armó las valijas y se encaminó hacia una aventura europea sin saber con qué se iba a encontrar. Empezó de cero en tierras extranjeras y, todo lo que logró, fue por esfuerzo propio y, por supuesto, talento. Fue así como, el nombre Guti, se convirtió en algo lejano para el público argentino. Algo que vivió en carne propia cuando realizó su primer show como headliner en Pacha Buenos Aires. “Fue muy loco. La gente me hablaba en inglés y yo les decía: ‘¡Soy de acá!’”, recuerda.
Poco a poco, el mundo de la música electrónica fue cediendo ante la calidez de sus producciones. Sus presentaciones en directo se convirtieron en uno de los actos más buscados de la escena internacional y, el nombre Guti, se posiciona, cada vez, un poco más alto en los carteles. Acostumbrándose a compartir cabina con los pesos pesados de la industria como Loco Dice y Marco Carola, se dispone como uno de los músicos a seguir este año. Sobre todo, teniendo en cuenta que acaba de lanzar su álbum “Rompecorazones”. Un trabajo bien conceptual que une cosas electrónicas con pianos del jazz y que, al parecer, lo tuvo varios días hablando con la prensa. Cuando nosotros lo agarramos, ya había charlado con varios medios y, cuando le preguntábamos cómo estaba respondía: “Día de entrevistas”. Algo que, más tarde nos iba a decir, le encanta. “Está bueno porque te hace hablar del proyecto y de todo el proceso. ¡Te hace pensar en eso! A veces, uno se mete en lo creativo y se pierde. Tener que contarle a la gente cómo lo grabaste o cómo lo pensaste te hace revivir un montón de cosas.”

ROMPECORAZONES

El álbum llegó en el momento que tenía que llegar y, eso, el argentino lo sabe muy bien. “Tenía ganas de sacar un trabajo donde podía demostrar quién soy hoy con todas las cosas que me pasaron, mostrando cómo fue cambiando la música en mi cabeza”, explica. “Yo ya había empezado a escribir algunas canciones en el piano y en un viaje a Argentina, terminé en lo de Miguel (de Ipola). Le empecé a mostrar mis canciones y él las empezó a tocar atrás de mis pianos. De pronto, pude ver que la música estaba viva. Era como tocar en una banda. Le dije: ‘Me encantaría que estés ahí y grabes al mismo tiempo que yo, para darle otra sensación’. Y así fue. Algunas cosas las grabaron juntos y, como nos dijo, casi todo se grabó en una sola toma. “Había momentos donde ninguno de los dos sabía que estaba tocando. Es un álbum de zapadas con algunas canciones puntuales en el medio que yo ya había escrito para el piano, como ‘We Love You’, ‘Hurt’, o ‘Magia’.”
Primero, con Miguel, grabaron en Argentina las baterías y los teclados. Después, se encontraron en Alemania, precisamente en Dusseldorf, por unas tres semanas y en París, algunos días más. “Se dio todo muy natural”, agrega. Para aquellos que no saben, Miguel de Ipola es “Chucky”, reconocido tecladista de la ex banda argentina “Los Piojos”.
El long play es el primero después de “Patio de Juegos”, último álbum que había editado en el sello Desolat de Loco Dice. “Ese álbum lo escribí un año después de llegar a Europa. Yo vivía esa fascinación por las cosas nuevas y todo ese año lo hice de tour con Dice. Fue un cambio muy fuerte. Pasar de Argentina a esta súper exposición mundial, descubriendo música, tocando en fiestas muy grandes… Muchas cosas que, en su momento, me llevaron a grabar ese álbum”, recuerda de aquel trabajo en el sello del alemán. Y lo relaciona con su nueva obra. “Si lo vemos en retrospectiva, tiene indicios de ‘Rompecorazones’. La primera y la última canción son de piano e iban por el lado de hacer música con un sentido más visual.” ¿Y Rompecorazones? “En este, ya soy otra persona en un montón de aspectos. Dejé las cosas buenas y malas de Argentina. Hablo inglés y alemán casi todos los días, estoy lejos de mi familia hace un montón de años, viajo a cuatro países por semana…”
Según él, la canción más representativa del álbum es la que le da el nombre. “Esta música, o esta forma de escribirla, se convirtió en un verdadero rompecorazones para mí. Es literal. Me rompieron el corazón muchas veces y, ahora, está bueno poder romper corazones con mi música.” Y, además de ser canción y álbum, “Rompecorazones” es la nueva plataforma del argentino que hoy vive en Barcelona. En ella, lanzó este nuevo trabajo, sólo en vinilos, y planea lanzar muchas cosas más. “Hago un montón de música y no es, justamente, música de club. Entonces, en un momento, me dije: ‘En los últimos dos años escribiste cien canciones para escuchar y seis de club. Quizás, es momento de darle un outlet a eso’. Fue para crearme mi propio espacio. Para sacar música que hago y que tengo ganas de hacer.” En ese espacio, planea varias cosas para el futuro. Una de ellas es un proyecto junto al pianista luxemburgués Francesco Tristano. “Es un genio. Este proyecto, si lo hubiese tenido el año pasado, no habría tenido un lugar dónde sacarlo ni cómo darle vida. Para eso decidí sacar el label. Así puedo tener un lugar donde sacar la música que yo quiera”, dice. Y termina por ilustrárnoslo: “A veces uno hace música y dice: ‘Y esto, ¿a quién se lo doy?’ A nadie… Y, así, se queda guardado en tu disco rígido.” Ese tipo de cosas que, hasta ahora, quedaban olvidadas en sus discos de almacenamiento, comenzarán a recorrer el mundo. “Tengo unos diez discos míos que están en la lista para ir saliendo”, agrega. El sello, nos cuenta, “va a contar con un mini equipo”. Él estará a cargo de la música, habrá un director de arte y contará con la ayuda comercial del sello Defected. La plataforma británica que se encargó de realizar el lanzamiento digital del álbum “Rompecorazones”, agregando un segundo CD, presentando una excelente lista de remixers. “Defected lo relanzó con remixes de club. Ellos van a hacer el lanzamiento de un álbum doble. El primero es el mío original y, el segundo, el álbum de remixes. Ahí tengo tres nominados al Grammy remixandome”, se enorgullece. “Suena muy loco tener a esas personas que, además, son algunos de mis productores favoritos. Está Dennis Ferrer, Martin Buttrich, Osunlade, Kenny Dope, Masters At Work, Nic Fanciulli, Reboot, Andrea Oliva y Jesse Rose. Todos grandes productores, buenísimos, que les gustó mi música, algo muy importante.”

DE CATÁLOGO

Y no son sólo aquellos que figuran en el álbum los que apoyan su música. Uno de los que, también, lo hace es Hernán Cattaneo quien, en su última visita por la Argentina, tocó una de sus flamantes producciones, recientemente lanzada en su propio sello y álbum. “Lo vi en Miami. Le mostré algunas cosas y le gustó. Tengo una relación muy buena con él. Siempre me apoyó y le divierte que haya alguien que le guste hacer música porque viene de otra época. Él viene de una época donde sólo se tocaba. Hernán es un DJ de catálogo. Lleva 25 años haciendo esto”, explica. “Le divierte que yo venga de otro lado, que no sepa quién es quién, que haga la música que yo quiero.”
Una música a la que siempre le pone su corazón y su persona. “Las canciones que hice y triunfaron, generalmente, fueron emocionales. Les puse más realismo”, analiza. “Si todo esto pasó en cinco años, ni puedo imaginar los cinco años que se vienen.”

 

Fuente: DjMag

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